Coyuntura

El T-MEC con Acuerdo de Sostenible | Del Interior al Exterior

De: Dora Isabel González Ayala

Hace 30 años ¿Quiénes podían imaginar una pandemia global? Sí, en esta realidad, el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá “T-MEC” es el hijo de su propio tiempo, el cual, pide desarrollo sostenible.

Reescribir la historia representa la reforma de su propio juicio, y en 1990 que se terminaba de elaborar el TLCAN, fue en su momento interpretado como el mejor reflejo del nuevo mundo, donde pronto ya no se hablaría de Guerra Fría, sino de: globalización, interdependencia, regionalismos, comercio, libre mercado. Ahora, se habla de las consecuencias de un sistema instalado con afectaciones en la distribución de las riquezas, desigualdad social y la destrucción del medio ambiente.

Nadie puede escapar de los movimientos de las épocas, es como la marea del océano que una se hace de la continuidad de la anterior y los navegantes no pueden negarlas, sino que deben entenderlas y anticiparse “No hay viento favorable para un barco sin rumbo”.

Es decir, así como esta interconexión global nos ha llegado sin demora, también, nos viene sin retraso los efectos de la poca preparación de la sociedad anterior (y presente) sobre cómo manejarse sobre el mismo. No sólo fue con el TLCAN, que trajo efectos contraproducentes para las empresas nacionales, en su mayoría pequeñas y medianas, las cuales no pudieron adaptarse a la aceleración de los nuevos procesos y muchos pasaron a la llamada informalidad; no, no solo fue eso, la producción y consumo acelerado a nivel mundial, rompió con el equilibrio del ecosistema, también se perdió la dimensionalidad de las acciones, ya sean políticas, empresariales o de la sociedad en general. En menos de lo que canta el gallo, cualquier aspecto era incontrolable.

El resultado, es que en nuestra actualidad se sigue definiendo un modelo a doc, por lo que todavía nos encontramos en un estado de maduración caótico donde continúan los cuestionamientos y las problemáticas: ¿cuál es la mejor política?, ¿qué poner como prioridades?, ¿cómo atender la seguridad nacional?, ¿cómo lograr el desarrollo pleno?, ¿qué debemos de mantener de la tradición?, ¿qué se debe transformar?, ¿cuál es el mejor tratado? ¿cuándo terminará la incertidumbre?

Sin embargo, en este rompecabezas aún en construcción globalmente, lo que era importante se convirtió también en urgente: el medio ambiente está respondiendo y la pandemia sólo agudizó las fallas del sistema.

Se dijo en 2015 frente a los representantes de cada uno de los países, estos “son los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible” para alcanzar el mundo que deseamos en 2030, porque hay pobreza, hay desigualdad, hay corrupción, hay Cambio Climático; y sin unidad, así como acciones concretas, estas problemáticas traerán graves consecuencias para todas y todos. Se le llamó Agenda 2030.

La Agenda 2030, el mayor acuerdo planetario, sigue siendo un tema extraño para la generalidad de la población, inclusive entre algunos empresarios y gobiernos locales. Algunos pueden imaginarse muchas cosas, menos que representa el sentido común de lo prioritario; a este vacío de diálogo y faltando una década para su replanteamiento sin estimaciones positivas en el cumplimiento de las metas, si bien, algo que ha sido un logro, es el fortalecimiento de los mecanismos legales, políticos, así como de la comunicación entre gobierno, empresa, academia y sociedad.

En esa frecuencia, es que el T-MEC ha significado un acogimiento, “un acuerdo de lo sostenible”.

En sintonía con la Agenda 2030, nuestro Tratado ha puesto un capítulo de Medio Ambiente integrado de 32 artículos y 2 anexos, donde a diferencia del TLCAN que sólo era anexo, se le da el respaldo para hacer efectivo las demandas del cuidado de los ecosistemas terrestres y submarinos, a la regulación de emisiones de gases de efecto invernadero, con medición de impacto ambiental, responsabilidad empresarial, control de especies exóticas, comercio sustentable, disminución de residuos, manejo sostenible de la pesca, al igual que la conformación de una Comisión para la Cooperación Ambiental CCA con reuniones y revisiones regulares.

De igual forma, se integró en el T-MEC sobre la soberanía energética de México, acerca de los derechos laborales (un tema controvertido y que en el proceso requerirá más definición), de las Pequeñas y Medianas Empresas PyME con una plataforma digital de oportunidades y reuniones regulares, así como sobre el comercio digital.

Al respecto, podemos decir que fue ¡un gran logro este Tratado! se mantuvo la tradición y se incorporó lo que creemos en estos momentos, son las necesidades del presente y del futuro de los próximos 16 años, fecha que se renovará. Sin embargo, si no deseamos repetir los errores del pasado, deberá fortalecerse las capacidades internas. Nivelar la ola y en la medida de lo posible (porque la incertidumbre sigue por la pandemia) darle dirección en lo federal y llegar a lo local.

Los canales locales son fundamentales para la sostenibilidad

Si bien, este acuerdo representó el esfuerzo y el mandato coincidente de diversas personas (entendidas con el desarrollo sostenible) que han recogido la visión de los juicios pasados y las prospectivas del futuro; sin la integración de todas las partes, puede que los resultados esperados estén muy alejados de lo deseado.

¿Cuántos gobiernos locales pueden abordar el T-MEC y la Agenda 2030 para cumplir con sus metas de gobierno?

Estas administraciones que duran la mitad que el estatal y el federal, en su conjunto, conglomeran la diversidad de necesidades de la población y el uso territorial no solo del sector público, sino empresarial, por lo que significan la pieza clave para confirmar las expectativas y renovar los canales, por lo tanto, deben contener las herramientas básicas para su gobernanza tan vigente como lo es el T-MEC.

Rubros como el hambre de la población, la seguridad, generar empleos, modernizar el espacio, dar imagen al municipio en el exterior, atraer el turismo y las inversiones, entre otros puntos, cambiantes en las regiones, son intereses comunes de los gobiernos locales que podrán conducirse de la mano del T-MEC y de la Agenda 2030, si se sabe abordar. Esto se dará con la voluntad y perspicacia constante de los actores que paso a paso construyen el beneficio público.

No podemos cantar victoria, pero sí continuar gobernando.


Hacer política es transformar el mundo

A un día de darse el encuentro entre nuestro Presidente de los Estados Unidos Mexicanos y el Presidente de los Estados Unidos Americanos para reafirmar los compromisos; y en el séptimo día de su entrada en vigor, la “Nueva Normalidad” sigue su curso con este nuevo regionalismo comercial norteamericano. Esto es un hecho.

En estos precisos momentos, donde todavía no se han reanudado actividades, con estimaciones de una crisis igual o peor a la “Gran Recesión” de 1929 en el mundo, el T-MEC se posa como un aspecto esperanzador; en lo interno, hay quienes están anticipando sus movimientos para continuar el trabajo desde sus trincheras: la sociedad de conciencia democrática y acción por el cambio, las empresas de responsabilidad socialmente sostenible, la academia de innovación asertiva, el gobierno de Estadistas. Este el comienzo, y en las épocas contundentes, es donde surgen las mujeres y hombres que hacen historia.

Las relatividades negativas se combaten con definiciones adaptables.

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