Coyuntura

ENTREVISTA: Mtra. Lorena Córdova- Organización Internacional para las Migraciones | ODS 3: Salud y Bienestar

Fuente: El Faro Luz y Ciencia, lunes 5 de octubre de 2020, Ciudad de México.

Entrevistada por: Carolina Álvarez Barajas* Miembro de la Red El Faro para la Agenda 2030.

Con el pleno compromiso de redoblar los esfuerzos por alcanzar las metas comunes globales acordadas en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de Naciones Unidas ante un escenario de consecuencias sanitarias, sociales y económicas resultantes de la pandemia COVID-19, y para acercar la información asertiva, hemos realizado una serie de entrevistas a los principales actores multilaterales internacionales: los Organismos Internacionales Gubernamentales; con el fin de dar a conocer las propuestas, recomendaciones y acciones a favor de esta Agenda tan importante para la humanidad y el planeta.

Es por ello que en esta ocasión los invitamos a leer la entrevista exclusiva a la Mtra. Lorena Córdova Especialista en Niñez y Salud en el Programa Mesoamérica y el Caribe en la Organización Internacional para las Migraciones OIM.


LA SALUD DE LA NIÑEZ MIGRANTE EN CONTEXTOS DE (IN)MOVILIDAD DURANTE LA PANDEMIA COVID-19: ODS 3 SALUD Y BIENESTAR

Al comprometerse a la Agenda 2030, los Estados reconocen la importancia de garantizar una vida sana para todas y todos sin distinción de edad, a fin de lograr sociedades prósperas y sostenibles.

En estos momentos, la salubridad. De acuerdo con Naciones Unidas, “el acceso a la salud y el bienestar es un derecho humano, y ésta es la razón por la que la Agenda para el Desarrollo Sostenible ofrece una nueva oportunidad de garantizar que todas las personas, no solo las de mayor poder adquisitivo, puedan acceder a los más altos niveles de salud y asistencia sanitaria”, plasmados en el Objetivo del Desarrollo Sostenible ODS 3: Salud y Bienestar.

Leer: Objetivo 3: Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades

Desde la publicación de la Agenda 2030, los Estados, Organismos Internacionales, Empresas y Sociedad Civil alrededor del mundo, han realizado grandes esfuerzos para garantizar un acceso universal a la salud. Sin embargo, todavía persisten las desigualdades para la asistencia sanitaria, sobre todo en poblaciones de alta vulnerabilidad, como sucede con la población migrante.

Además, a esto se suma la actual crisis sanitaria mundial. La aparición del virus SARS-Cov-2 ha propagado el sufrimiento humano, la desestabilización de la economía mundial, y cambiado drásticamente las vidas de miles de millones de personas en todo el mundo, principalmente de las comunidades que históricamente han sido excluidas o que han enfrentado obstáculos sistemáticos.

Las declaraciones de emergencias por la pandemia, han generado el cierre de fronteras, las deportaciones masivas, el cierre (total o parcial) de los albergues, la suspensión de labores en ciertas instituciones y con ello, la detención de los trámites de solicitud de la condición de refugiados. Todo este panorama ha desencadenado un contexto de (in)movilidad para todas las personas migrantes que las coloca en una situación de mayor vulnerabilidad: contagios, impactos en su bienestar y salud mental, y aumento de riesgo de explotación laboral y sexual, entre otros.

Esta población, durante todo su trayecto –origen, tránsito, destino y retorno–, afronta diversos obstáculos para acceder a los servicios básicos de atención de la salud debido su situación irregular, las barreras lingüísticas, la discriminación, y la falta de políticas y servicios de salud incluyentes y asequibles. Dicho contexto, se agrava cuando se trata de menores migrantes no acompañados o separados de sus padres. Según la Organización Internacional para las Migraciones OIM, a pesar de las restricciones a los movimientos tanto internos como transfronterizos, la pandemia por el COVID-19 “acrecienta el riesgo de violencia, abusos y explotación sexual de menores”. Además, aumentan los estigmas, prejuicios y discriminación sobre la niñez migrante cuando son forzados a retornar a sus países de origen. En México también es un tópico y punto prioritario.

Por ello, debemos preguntarnos:

¿Qué se puede hacer para garantizar el acceso a servicios de salud a la niñez migrante en contextos de (in)movilidad durante la pandemia causada por el COVID-19?

Para responder lo anterior, nos acercamos a la Maestra Lorena Córdova quien actualmente funge como Especialista en Niñez y Salud en el Programa Mesoamérica y el Caribe en la Organización Internacional para las Migraciones OIM.

El Programa Mesoamérica y el Caribe cubre a 11 países con el fin de garantizar la gobernanza migratoria colaborando con los distintos actores gubernamentales y no gubernamentales en diversos tópicos, como salubridad y niñez, en el cual contribuyen con capacitaciones, en conformar rutas de atención, articular alianzas interagenciales, con los gobiernos federales y regionales, así como aterrizarlo en lo local.

Lorena Córdova estudió la licenciatura en Negocios Internacionales y realizó intercambios académicos en la Universidad de Sevilla, España, y en la Universidad de Medellín, Colombia. Realizó una Maestría en Derechos Humanos y diplomados relacionados a estudios de género, derechos de niñez y migración. Fue voluntaria en Yakarta, Indonesia, donde trabajó con niños y niñas en situación de calle y con adolescentes y mujeres víctimas de trata.  De igual forma, trabajó en una firma de abogados especializados en migración en la ciudad Nueva York como traductora de niños y niñas mexicanos, salvadoreños y hondureños. Colaboró cinco años con la Casa del Migrante de San Luis Potosí, donde ofreció talleres sobre Derechos Humanos, género, salud reproductiva y actividades lúdicas para niños, niñas y adolescentes y coordinó, en Save the Children, el programa Creación de Oportunidades en Comunidades de Origen (CREO) en San Pedro Sula y Tegucigalpa, Honduras.

De acuerdo con la Mtra. Lorena Córdova, la emergencia sanitaria por COVID-19 ha agravado todas las condiciones económicas y sociales de las poblaciones que ya eran altamente vulnerables con anterioridad. Las niñas y niños en situación de movilidad no han sido la excepción, sino que, por el contrario, han aumentado los factores de interseccionalidad de vulnerabilidad y discriminación hacia ellos: “Vivimos en una sociedad con un enfoque adultocéntrico donde, muchas veces, la voz de niñas y niños no es escuchada y sus derechos no son garantizados por completo”.  

Además de las limitaciones por su edad, las niños, niños y adolescentes migrantes se enfrentan a otros factores durante la pandemia que han evidenciado la vulnerabilidad en que se encuentran en este contexto. En este escenario, la niñez es expuesta a situaciones de violencia, discriminación y enfrenta poco o nulo acceso a servicios de salud, justicia y educación. En gran parte, esto es debido a “los prejuicios que tenemos hacia la comunidad en movimiento y a la falta de información adecuada para la prevención del COVID-19 y de medios disponibles para su protección, tales como mascarillas, guantes, gel antibacterial” e, incluso, un hogar para cumplir la medida de “Quédate en casa”.

La emergencia sanitaria ha demostrado que las niñas y niños en situación de movilidad no pueden cumplir con las medidas de protección difundidas por las autoridades a través de los medios de comunicación debido a que carecen de acceso a ellas o porque, “en muchas ocasiones, privilegian otras necesidades como comer antes que adquirir un cubrebocas.”

Además, esta comunidad está constantemente expuesta a abusos, explotación y violencia por parte de grupos de crimen de organizado o de sectores que pretenden aprovecharse de su situación, lo que coloca a las niñas y niños ante situaciones de abuso de sexual, explotación laboral, redes de trata de personas, entre otros posibles escenarios. 

“Las personas migrantes se enfrentan a diversos obstáculos para acceder a los servicios de salud esenciales debido a una serie de factores, entre ellos su condición de migrantes, la edad, el género, pertenecer a una comunidad indígena o la comunidad LGBT. Esto genera estigmas o prejuicios que dificultan el acceso a este derecho por lo que es importante tenerlo en cuenta y trabajar temas como la sensibilidad, la no discriminación y combatir la xenofobia”, nos expresa la Mtra. Córdova.

A pesar de los retos que ha significado la aparición del virus SARS-Cov-2 para la consecución del ODS 3 en materia de niñas, niños y adolescentes migrantes, la OIM, en cooperación con la Secretaría de Salud, inició en 2019 una estrategia integral de salud y migración bajo el marco del Centro Nacional para la Salud de la Infancia y la Adolescencia CNSIA.

A partir de esa acción, la Organización promovió, ante la Secretaría de Salud, “el acceso a servicios de salud de calidad a niñas y niños en situación de migración, sin importar su estatus migratorio”. Además, la OIM elaboró sesiones y capacitaciones cuyo objetivo principal fue brindar apoyo técnico y sensibilizar a funcionarios en temas de niñez migrante y género y migración a partir de un enfoque intercultural “a fin de combatir en el personal de primera línea actitudes xenófobas”.

Asimismo, la Mtra. Lorena Córdova destacó la instalación, por parte de OIM, de dos alojamientos temporales en hoteles, también llamados Hoteles Filtro, ubicados en la frontera norte del país, destinados a recibir y a atender a la comunidad migrante –incluidas familias y niñas y niños no acompañados– debido al cierre temporal de los albergues por la crisis sanitaria. “Estos hoteles filtro brindan atención de salud y también, es muy importante mencionarlo, cuentan con personal médico migrante (…)  haciendo énfasis que la comunidad migrante aporta a la comunidad a la que llegan.”

La operación de los hoteles incluye el monitoreo de las condiciones de salud a diario de cada persona alojada por equipos médicos capacitados de manera adecuada. Con la implementación de acciones desde estas dos instalaciones, la OIM demuestra su compromiso con la consecución de la meta 3.8 de los ODS para garantizar el acceso universal a sistemas de salud de calidad para todas las personas en todas las edades.

Por otro lado, para contribuir a mitigar y prevenir los contagios por COVID-19 en albergues o instituciones dedicadas a la atención de la población en situación de migración, la Organización, desde el inicio de la emergencia sanitaria en México, ha realizado donaciones “tanto para la prevención a partir de insumos de limpieza y desinfectantes, como para protección a través de mascarillas, guantes, botas y caretas”. De igual forma, ha distribuido en estos espacios folletos informativos respecto a las medidas de prevención y cuidado ante el virus SARS-Cov-2.

Tal y como sostiene la Mtra. Lorena Córdova, “la salud no sólo es física, sino también mental”, por lo que OIM ha intensificado sus esfuerzos en cuidar y proteger la salud mental de las niñas, niños y adolescentes en contextos de movilidad. En ese sentido, “se han distribuido folletos informativos sobre salud mental, cuadernillos y recomendaciones” en albergues destinados a la comunidad migrante, espacios de salud pública y otras instancias que atienden específicamente a la niñez a fin de cuidar su salud mental.

Específicamente en los albergues, además de los insumos de prevención y protección, se donaron televisiones, material didáctico, rutinas de ejercicio y en Tijuana, Mexicali, Juárez, Tapachula y Tenosique se compartió un folleto elaborado conjuntamente entre la OIM, Secretaría de Salud, Secretaría de Gobernación y el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados ACNUR llamado “Quedarnos en un albergue también es divertido” para buscar que las niñas y niños ubicados en esos espacios realizaran actividades lúdicas y ejercicio físico con medidas de sana distancia. Además, la OIM, en alianza con UNICEF, desarrolló un cuadernillo dirigido a la niñez migrante en el que, a través de Plaza Sésamo, explicaba la COVID-19 y las medidas de higiene para prevenirla.

“Sobre todo, se trabajó en la parte emocional, escuchando lo que las niñas y niños sienten, sus miedos, angustias, sueños y cómo se sentían con esta enfermedad, si la entendían o no y cómo podíamos explicárselas”, indicó Córdova.

Sin duda, uno de los mayores retos para la niñez migrante en contextos de COVID-19 ha sido la lucha contra la discriminación. Al estar envueltos en situación de movilidad, las niñas y niños son continuamente estigmatizados y, lamentablemente, durante la pandemia, esta situación ha sido aún más notoria. Por ello, la OIM ha realizado acciones clave para combatir la xenofobia, la discriminación y la estigmatización de las niñas y niños migrantes a partir de dos pilares fundamentales: sensibilización y capacitación.

El primero de ellos basado en la creación y difusión de conocimiento sobre la niñez migrante en tiempos de la pandemia, los desafíos que enfrenta y las formas de ayudarla en diversos medios de comunicación: “Es importante que se hable del tema, que no sea un tabú. Los niños y las niñas no dan entrevistas, no están en redes sociales, no están en la calle marchando por sus derechos, por lo que es más difícil ponerlos en el foco de atención”, señala Córdova.

Por otro lado, OIM ha realizado capacitaciones de forma directa sobre concientización y sensibilización destinadas tanto a organizaciones de la sociedad civil como a funcionarios públicos “a fin de evitar actitudes xenófobas, lograr una protección integral y garantizar los derechos de la niñez”.

Si bien las acciones realizadas por la Organización han contribuido a la Meta 3.8 de los ODS, la falta de información y datos viables para conocer la cantidad de niñas, niños y adolescentes migrantes que reciben servicios de salud o incluso la calidad de servicios que reciben durante la pandemia por COVID-19, ha significado un reto importante para todas las organizaciones, organismos y sociedades que velan por los ODS.

A pesar de los esfuerzos realizados por la Secretaría de Gobernación, los albergues, sociedad civil y Organismos Internacionales como OIM, los datos son aproximados y no es información lo suficientemente cercana a la realidad debido a que no todas las niñas y niños se acercaron a instituciones o accedieron a albergues previamente identificados. Incluso muchos de ellos se vieron a forzados a migrar a pesar de la pandemia, por lo que en clandestinidad es imposible contabilizarlos: “Esta gran gama de niñas y niños no contabilizados, desconocemos si acudieron a servicios de salud. Por ello, a pesar de los esfuerzos realizados, no tenemos total certeza en estos datos”.

No obstante, la OIM ha trabajado, como ya se revisó, para asegurar el acceso de servicios de salud dignos y de calidad a todas las niñas, niños y adolescentes migrantes que se encuentren en México a través de la difusión de información, capacitaciones de sensibilización y concientización, donaciones a albergues e instituciones dedicadas al cuidado de la población migrante y, sobre todo, la promoción de una cobertura sanitaria universal que incluya a la niñez migrante no acompañada.

A fin de lograr lo anterior, la Organización se ha unido a diferentes actores nacionales, tales como gobiernos municipales, estatales y federales, así como con el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia SNDIF, Instituto Nacional de Migración INM, la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados COMAR y diversas Secretarías de Estado –principalmente, Salud, Gobernación y Educación–. De igual forma, existe una sinergia importante con organizaciones de la sociedad civil, albergues y agencias de Naciones Unidas como el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados ACNUR, Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia UNICEF, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos ONU-DH y ONU Mujeres, entre otras.

A través de estas alianzas, y específicamente a partir de la estrategia de salud y migración creada en conjunto con la Secretaría de Salud, la OIM pretende generar un diálogo con las autoridades nacionales a fin de promover los derechos de las niñas, niños y adolescentes migrantes en temas de salud digna y asequible para todas y todos. Específicamente, la estrategia de salud y migración, implementada desde 2019, hace énfasis en la importancia de la prevención en comunidades migrantes pues “los problemas de salud que se identifican en la niñez migrante, tales como deshidratación, diarrea, heridas o fracturas por caídas de transportes, gripe, entre otros, son cosas que se pueden prevenir”.  Por ello, la propia estrategia incluye medidas e información preventiva “sobre salud sexual y reproductiva, nutrición, acceso a higiene, así como atención en situaciones de emergencia”.

De esta forma, la Organización Internacional para las Migraciones ha contribuido al ODS 3 al proponer medidas novedosas que permitan reducir las desigualdades en materia de salud que afronta la población migrante mediante  el impulso a políticas de salud incluyentes y enfocadas en el aumento de la cobertura sanitaria, la garantía de un acceso equitativo a la atención de salud, y el fomento de la protección contra los riesgos financieros, a través de actividades de promoción, implementación, e investigación, así como de concertación de asociaciones con otros actores relevantes en materia migratoria.

Finalmente, la Mtra. Córdova extiende la invitación para seguir de cerca a la OIM, así como su plataforma E-CAMPUS para el aprendizaje en línea sobre la migración.

Conoce:

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Correo electrónico: iommexicocomunica@iom.int


Twitter: @CaroABC

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