Los principios cooperativos y la Agenda 2030: Una mirada desde la economía social y solidaria

Escrito por: Lic. Eduardo H. Fontenla, Argentina, 2020.

*Licenciado en Cooperativismo y Mutualismo; y Licenciado en Ciencia Política y Gobierno.

Existen encuentros en común entre el desarrollo sostenible y la cooperación, que desde las organizaciones cooperativas comprometidas plenamente con sus comunidades llevan a efecto como un conjunto potencializador del cambio.

Hoy las empresas cooperativas y mutuales han adquirido una gran relevancia en el ámbito empresarial, convirtiéndose en entidades socioeconómicas a favor del dinamismo para el desarrollo local/regional territorial articulado, generando a la vez, mayores ingresos, así como una distribución equitativa y reduciendo los conflictos de intereses; sin embargo, a veces se desconoce la estrecha correlación entre la economía social y solidaria con el desarrollo sostenible.

Por tal, debemos comprender el interior de cada cooperativa, la forma de cada uno de sus modelos de economía social, repensar participativamente en su renovación, reformular las estrategias y los procesos de gestión, regresar a la esencia de sus valores y principios. Tenemos que ofrecer futuro y repasar integralmente las lecciones de la identidad e historia de cada una de estas organizaciones de la economía social y solidaria, con el fin de identificar la coherencia entre los lineamientos y postulados orientadores que marcan pautas y alumbran la acción y gestión, con las características de la sostenibilidad en la Agenda 2030.

Sobre las bases de las cooperativas

Al respecto, la brújula, faro y fuente que diferencia a las cooperativas de otros modelos organizacionales está en la definición, oficializado por la Alianza Cooperativa Internacional ACI de la siguiente forma: Una cooperativa es una asociación autónoma de personas que se han unido voluntariamente para hacer frente a sus necesidades y aspiraciones económicas, sociales y culturales comunes por medio de una empresa de propiedad conjunta y democráticamente controlada.

Asimismo, la ACI establece los siete principios cooperativos que enmarcan al sistema: 1) Adhesión voluntaria y abierta; 2) Control democrático por parte de los asociados; 3) Participación económica de los asociados; 4) Autonomía e independencia; 5) Educación, capacitación e información; 6) Cooperación entre cooperativas; y 7) El interés por la comunidad.

Por lo anterior, se puede reflejar un mapa vivo y solvente para accionar la economía social entre distintas épocas, con las diferentes necesidades sociales y en variados lugares del mundo, lo que lo convierte en una gran área de oportunidad para integrar la economía social ES con el cumplimiento de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible ODS de la Naciones Unidas a partir de su ligazón valorativa y operativa que tienen entre sí, el apoyo recíproco y la resignificación que implica.

La Agenda 2030

Estos 17 ODS contenidos en el documento titulado “Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible”, también conocidos como objetivos mundiales, fueron aprobados en el 2015 por 193 estados miembros en la Asamblea General de la ONU poniendo como meta para su cumplimiento el año 2030, por lo que se le dio el nombre de “Agenda 2030”. Dichos ODS pretenden convertir el planeta en un lugar mejor para vivir para todas las personas en armonía con la biodiversidad, con respeto hacia los ecosistemas, con recursos suficientes, salud creciente, educación universal, relaciones igualitarias y equitativas, trabajo digno y justo, consideración a la cultura y comportamiento ético.

Este plan maestro de las Naciones Unidas sustituye a los 8 Objetivos del Milenio 2000-2015, que tenían únicamente 60 metas, mientras que el actual cuenta con 169 metas y más de 300 indicadores que pueden ser desarrolladas en diversas escalas territoriales y dimensionales con efectos globales e igualitarios, dando a las metas una característica de orientativas y no mandatarias para el conjunto de los países. De igual forma, esta nueva Agenda pide del acompañamiento de diversos actores y sectores de la comunidad (gobierno-empresa-academia-sociedad civil) sin exclusiones.

La Agenda 2030 también es conocida como la Agenda de las 5 P: Personas, Prosperidad, Planeta, Paz y Partenariado (Alianzas); que bajo cada uno de estos epígrafes se aplica los indicadores y metas de los ODS.

En nuestro país, Argentina, el Estado es el responsable primario para la aplicación y seguimiento de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, del cual, se lleva a cabo a través del Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales CNCPS creado en el año 2002 mediante decreto Nº 357; y que por decreto Nº 499/2017 lo declaró como el organismo responsable para posicionar, impulsar, coordinar e implementar los ODS. En tal sentido, se establecieron 80 metas nacionales, 65 de ellas adoptadas y 15 adaptadas a la política y realidad de nuestra nación.

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La economía social y los ODS

Conjugar ambas plataformas representa valores favorables e irremplazables. La matriz organizacional de la ES y las esferas de acción de los ODS son sistémicas y enfocadas en las interacciones; mismos que son pilares sólidos que ofrecen nuevas oportunidades, así como obligaciones y nos animan a pensar en construcciones comunes, colectivas, en clave comunitaria, distintas y de planes sostenibles en favor de las personas, de sus comunidades y del ambiente a través de la cooperación libre, voluntaria, inclusiva e inteligente.

Pero para lograr esta integración entre los ODS y las cooperativas, nos debemos basar en los principios de ambos, alinearlos, ajustarlos, aterrizarlos en metas, estrategias y acciones específicas; evitando caer en un desvío demasiado usual, denominado “cooperativismo a la carta”, mismo que se refiere a no tomar los principios en términos totales y reales. Para que se logre un verdadero cambio se necesita de congruencia.

Cooperar entre sí

La implementación de la Agenda 2030 se expresa en el territorio y depende de la capacidad de los distintos sectores, siendo las entidades de las economías sociales, actores claves por los valores y convicciones coincidentes.

Para ello, sin banderías político-partidarias ni interferencias, debemos hacer el cuarto principio cooperativo “autonomía e independencia”, realizando cooperación con los Estados y la planificación estratégica concertada a nivel regional y nacional con verdadera participación democrática, en un todo vinculado con el punto 17 de los ODS “Alianzas para lograr los Objetivos”. En esta concordancia es imprescindible movilizar, así como administrar los recursos y esfuerzos.

Obviamente, para llevarlo a cabo, se debe contar con la decisión, compromiso y autoexigencia del estamento dirigencial; es decir, con un liderazgo para generar consensos; con dirigentes que interpreten el mundo presente “aquí y ahora” e imaginen posibles mundos futuros, con innovadoras propuestas y soluciones ante los desafíos del desarrollo sostenible impulsados de “abajo hacia arriba”.

Asimismo, es indispensable fortalecer estos vínculos y manejar las herramientas de planificación adecuadas, como lo es, en contar con una acción proactiva de conducción, gerenciamiento, gestión y control de los proyectos; así como evitar caer en canales paralelos o comportamientos isleños en la economía social.

Los ODS representan una propuesta de política internacional, de planificación y serán contributivos para que las organizaciones de la ES puedan potenciar su accionar, brindando los mejores servicios posibles a sus asociados y aportando a sus comunidades.

Esta amalgama y correlación permitirá diferenciar el accionar, de la presencia en el mercado que brindan las cooperativas y las mutuales a fin de que cada día, una mayor cantidad de personas opten por los productos y servicios que ofrecen de manera más ventajosa, permanente y sobre todo sostenible.

Es decir, los ODS amplían el horizonte de los valores, principios, abren nuevas oportunidades en el quehacer de las organizaciones de la economía social y permiten pensar un futuro diferente. Esta propuesta no se debe silenciar en el discurso.

Encuentro de caminos y vocación internacional

Dado que es necesario fortalecer todas las modalidades de cooperación e incrementar su impacto, así como alcance, a nivel nacional se logró dos avances institucionales importantes.

Uno, es el consenso que se refleja en el documento de propuestas “Elecciones 2019: mensaje del cooperativismo y el mutualismo” suscripto el 22 de agosto de 2019 por todas las confederaciones de cooperativas y mutuales de Argentina, donde expresamente se incluye y propone el cumplimiento de los ODS.

Otro, es la declaración conjunta entre el CNCPS y el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social INAES, la Confederación Cooperativa de la República Argentina COOPERAR, la Confederación Intercooperativa Agropecuaria CONINAGRO, la Confederación Argentina de Trabajadores Cooperativos Asociados CONARCOOP, la Confederación Argentina Interfederativa de Cooperativas de Electricidad y otros Servicios Públicos CONAICE, la Confederación Argentina de Mutualidades CAM y la Confederación Nacional de Mutualidades de la República Argentina CONAM, firmada el 20 de noviembre de 2019, la cual, establece el “…fomento de la cooperación y complementación entre las partes, coordinando e integrando iniciativas de sus respectivas competencias institucionales que contribuyan a la efectiva implementación de la Agenda 2030 y sus correspondientes metas…”.

Otro punto de apoyo, es el llamado “orden internacional”, donde ambas plataformas cuentan con un fuerte respaldo y apoyo mundial, ampliando las fronteras de incidencia para actuar concretamente y de forma eficaz en 170 países nucleados en las Naciones Unidas y sus territorios.

En relación, el Grupo Piloto de Países por la Economía Social GPIESS que reúne a gobiernos-países, organizaciones internacionales, organizaciones de la sociedad civil y de la economía social y solidaria ESS, para promover a escala internacional la ESS, decidió contribuir a la puesta en marcha y cumplimiento de los ODS desde el 2014 que se constituía esta Agenda global.

Como actor mundial, la ACI reafirmó en 2018 en la celebración del Día Internacional de las Cooperativas, el lema “sociedades sostenibles gracias a la cooperación”; de misma manera, en la Resolución de Kigali, Ruanda, de octubre de 2019, en el punto II, sugiere a los Gobiernos: Reconocer la importancia de las cooperativas y su efectividad en el logro de los ODS”. Para apoyar la implementación y seguimiento de los ODS en las cooperativas, la ACI diseñó el sitio web «Coopfor2030»  para correr la plataforma cooperativa hacia el 2030  con cuatro áreas de acción.

 Conoce: Coopsfor2030

También, la Unión Mundial de la Mutualidad UMM y la Asociación Internacional de la Mutualidad AIM, entidades de afinidad con la ACI, están implicadas, adhiriendo y trabajando mancomunadamente para rediseñar el futuro y en favor de la Agenda 2030.

Los principios cooperativos y mutuales y los ODS, son idiomas reconocidos, tienen lenguaje común en todo el mundo con perspectiva desde lo local hacia lo global, esto les permite un diálogo constante.

Avanzar, integrar y cooperar son verbos que identifican esta propuesta de colaboración mutua desde la economía social y solidaria con la Agenda 2030. Ambas buscan y hacen lo mismo; y hoy, necesitamos de institucionalidad, de alianzas; alejarnos del aislamiento que sólo fue útil en la pandemia COVID-19.

Esperemos tener definiciones concretas y avanzar para septiembre del 2020, que será el quinto aniversario del lanzamiento de los ODS.

Mercosur Cooperativo. Una relación proyectada al futuro.

Vinculado con esta propuesta, desde el Mercosur, en las Reuniones Especializadas de Cooperativas RECM y de Agricultura Familiar REAF, se acordó realizar un trabajo conjunto para el “Fomento del cooperativismo y asociativismo en la agricultura familiar en el Mercosur”, poniendo especial énfasis en el cumplimiento de los ODS 1, 2, 3, 4, 5, 8 y 10; de los cuales, para institucionalizarlo en políticas públicas focalizadas en el cooperativismo y la agricultura familiar, se elevó la solicitud el 17 de diciembre de 2018 para su aprobación en el marco de la Dec. CMC nº 24/1 al Consejo del Mercado Común CMC en la LIII Sesión, aprobado como Recomendación CMC 02/18.

«Convencidos de las coincidencias, queda construir puentes de diálogo para lograr una eficaz y eficiente implementación, luego entonces, podremos movilizar los recursos existentes y potenciales».

Finalmente, tenemos la gran responsabilidad de revitalizar las coincidencias para buscar el desarrollo de sociedades más sostenibles y solidarias, en avanzar con un proyecto colaborativo, como lo expresó Achim Steiner Administrador del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo PNUD: “…el compromiso de no dejar a nadie atrás”.

Sin dogmatizar, también añado: podemos efectuar la «Cultura del Encuentro», y aquí cito al Papa Francisco quién desarrolló dicha idea “otro mundo es posible … el derecho al futuro es también un derecho humano”. La cultura del encuentro y las alianzas permiten ver a lo lejos; siendo la Agenda 2030 la base y oportunidad para el modelo de desarrollo sostenible exacto para la economía social.

Nota:

Ahora, una amenaza global

Nos encontramos frente a un problema mundial, el Coronavirus, que nos trajo un desgarro en el tejido social con un costo irremediable en las vidas humanas y que cambió los hábitos y transparentó las debilidades y fortalezas en nuestro sistema global; nos ratifica que vivimos en un mundo injusto.

Hoy el mundo está en jaque, con muchas historias que contar y muchas otras que replantear.

La ONU, responsable de la Agenda 2030, advierte que los efectos de la pandemia en la educación, la salud y las condiciones de vida provocará una caída en el índice de progreso de los países. A su vez, la Organización Mundial del Comercio OMC pronostica una caída del comercio global de hasta un 32%, sólo comparable con el derrumbe observado en la Segunda Guerra Mundial. Mientras que la Organización Internacional del Trabajo OIT estima que “… ocho de cada 10 trabajadores del globo verán afectada su situación laboral y agrega que más de uno de cada seis jóvenes se encuentra sin trabajo a causa del COVID-19 … el panorama es grave y que la cifra representa una caída del 10,7% de la masa laboral mundial, en comparación con el último trimestre de 2019. La mayor pérdida sería en América (13,1%), seguida de Europa y Asia (12,9%)”.

Estos datos nos obligan a reflexionar sobre el impacto económico, social y educativo de la pandemia y pensar juntos la salida de la crisis que debemos enfrentar en una renovada solidaridad. Hoy la frase “crisis es igual oportunidad” cobra vigencia.

Una lección aprendida es el peligro agudo que representa la desunión global y que no podemos detener esta epidemia sin cooperación estrecha entre los países de todo el mundo. Nadie se salva solo.

Para la salida de la crisis es fundamental conjugar en plural y profundizar los principios que sustentan la economía social desde lo local, a la par de lograr con el aporte de la comunidad científica, la vacuna global y/o medicamentos eficaces contra el COVID-19, accesible para todos y para que no regrese.  Para pensar y construir el futuro que deseamos, los ODS y la ES nos muestran un marco mental-teórico-práctico rico que nos puede ayudar a salir de la recesión y la desaceleración, especialmente a las comunidades más vulnerables afectadas por la pandemia.

Si la agenda 2030 era fundamental, ahora junto con la cooperación es imprescindible. Esperamos que el COVID-19 sea una palanca para superar las desigualdades y que cooperemos los unos de los otros.En el programa post-pandemia y ante las repercusiones negativas en los distintos escenarios que nos toca vivir, cobra su máxima significación la implementación de los ODS, particularmente el número 3 “Salud y Bienestar”.

Podemos regresar con una perspectiva solidaria, cooperativa, a favor de la sociedad, con economía social y cuidando del medio ambiente.

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