Por Dora Isabel González Ayala
A 32 años del asesinato de Luis Donaldo Colosio Murrieta, como cada 23 de marzo, México recuerda este suceso como uno de los momentos más impactantes de su historia política reciente. Aunque han pasado más de tres décadas, su nombre sigue apareciendo cada vez que se habla de renovación política, justicia social y desigualdad en el país, sobretodo para nuestras generaciones en que crecimos con el eco en las pláticas de nuestros padres.
Pero más allá de aquel hecho trágico, la vida de Colosio está llena de datos curiosos de su vida y su relación chilanga:
Antes de ser el candidato…
- Colosio nació el 10 de febrero de 1950 en Magdalena de Kino, Sonora. Siendo el mayor de seis hermanos, hijo de Luis Colosio Fernández, contador privado y minero, y de Arminda Ofelia Murrieta García; por la actividad minera de su padre hizo que desde pequeño recorriera zonas de la sierra sonorense, lo que despertó en él una fascinación temprana por el territorio mexicano.
- Desde muy joven destacó en la escuela, en ese entonces en la primaria en la escuela Juan Fenochio en Magdalena de Kino. Al terminar el sexto año fue reconocido como uno de los mejores alumnos del país, distinción que le permitió viajar a la Ciudad de México y conocer al entonces presidente Adolfo López Mateos, lo que definió su deseo de incursionar en la política.
- Durante su juventud también mostró habilidades, como ser locutor de radio en su comunidad, participó activamente en grupos estudiantiles y ganó concursos de oratoria y declamación.
- Colosio decidió estudiar Economía y como esa carrera no estaba disponible en la Universidad de Sonora en ese momento, por lo que terminó inscribiéndose en el Tecnológico de Monterrey. Su familia sólo pudo apoyarlo el primer semestre, pero gracias a su alto desempeño académico obtuvo una beca, de hecho, se graduó con el mejor promedio de su generación (1968-1972) con una tesis sobre desarrollo rural y pobreza de México.
- Después continuó su preparación en el extranjero cuando en 1975 realizó una maestría en Desarrollo Rural y Economía Urbana en la Universidad de Pensilvania, donde estudió modelos de desarrollo regional que buscaban reducir desigualdades económicas entre territorios. Algo que en ese tiempo nadie se atrevía a hablar.
- Tras regresar a México también trabajó como investigador invitado del Instituto Interamericano para el Análisis de Sistemas Aplicados con sede en Viena, Austria.
Inician los vínculos con la capital…
- Una vez que regresó, decidió dedicarse a la docencia, dando clases en la UNAM, de hecho en la entonces ENEP Acaltán, en el Colegio de México y en la Universidad Anáhuac, en que las personas que les tocó que fuera su profesor hablaban de un gran declamador y apasionado de la historia de México, así como la firme convicción de terminar con la desigualdad.
- En paralelo comenzó su carrera política, cuando en 1979 se afilió al PRI, iniciando una trayectoria que lo llevaría rápidamente a ocupar posiciones importantes dentro del gobierno federal, en que los primeros años ocupó diversos cargos técnicos relacionados con planeación económica, desarrollo social y política pública. Justo en esos andares conoció a Carlos Salinas de Gortari que lo impulsó en su carrera.
Su ascenso político…
- En 1982 participó en la campaña presidencial de Miguel de la Madrid.
- En 1985 fue electo diputado federal por Sonora y presidió la Comisión de Programación, Presupuesto y Cuenta Pública del Congreso.
- En 1987 ocupó la Oficialía Mayor del Comité Ejecutivo Nacional del PRI.
- Posteriormente fue coordinador de la campaña presidencial de Salinas de Gortari.
- Entre 1988 y 1992 fue senador por Sonora y también presidente nacional del PRI, además de presidir la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina y el Caribe (COPPPAL).
- En 1992 fue nombrado Secretario de Desarrollo Social (SEDESOL), cargo desde el cual impulsó programas enfocados en reducir la pobreza y equilibrar el desarrollo regional del país.
- Dos años después se convirtió en candidato presidencial.
- Mientras estuvo en la capital vivió en Álvaro Obregón y Magdalena Contreras.
El 6 de marzo de 1994, frente al Monumento a la Revolución en la Ciudad de México, pronunció un discurso que marcaría su legado político:
“Veo un México con hambre y sed de justicia”
Ese discurso fue interpretado por muchos como una señal de renovación política y reconocimiento de los errores del sistema, por cierto, en sintonía a aquel discurso de Luther King en Washington D.C. llamado: “I have a dream”, ¿coincidencias?
Sin embargo, apenas 17 días después, el 23 de marzo de 1994, Colosio fue asesinado durante un acto de campaña en la colonia Lomas Taurinas en Tijuana, Baja California, en que, a más de uno les cayó por sorpresa, incluida la gran mexicana de música ranchera Lola Beltrán quien tenía preparado un evento de cierre cerca de ahí.
Este suceso representó un antes y un después en la vida política y social de México, marcado por el inicio del TLCAN, el surgimiento del EZLN y el punto de quiebre de la “monarquía sexenal” mexicana que más adelante se verá reflejada. En el caso de la capital chilanga, se dio la “colosiomanía”, en que pongo en otros datos que entenderán más los de barrio que por las cúpulas:
- Existe un busto de Colosio en Paseo de la Reforma, cerca de Campo Marte, con la frase: “Soy producto de la cultura del esfuerzo, no del privilegio.”
- En la parte alta de Cuautepec (GAM) hay una colonia llamada Luis Donaldo Colosio, con vista a la ciudad y código postal 07164.
- Una escuela primaria en Coyoacán (colonia Presidentes Ejidales) lleva su nombre.
- Varias calles en colonias de Xochimilco, Milpa Alta, Iztapalapa y Tláhuac fueron nombradas en honor a Colosio.
- Solía visitar «El Califa de León», una famosa y pequeña taquería ubicada en la Av. Ribera de San Cosme 56, en la colonia San Rafael.
- Uno más… un 21 de marzo de 1994, natalicio de Benito Juárez, en una casa en Las Lomas de Chapultepec, Andrés Manuel López Obrador tuvo una cena con Colosio concretado por la economista Clara Jusidman para hablar de coincidencias en políticas de bienestar.
- Por cierto… durante su campaña presidencial de 1994, Colosio realizó varios eventos políticos en el corredor de Insurgentes Sur, muy cercano a colonias de Benito Juárez como Del Valle, Nápoles y San José Insurgentes, donde, vivía mi tío (primo de mi padre), que en paz descanse, Sebastián Lerdo de Tejada Covarrubias quien fue colosista y que por cosas no planeadas, fue poco lo que conviví pero sustantivos en mensajes.
Vaya, treinta años después, su nombre sigue apareciendo en la conversación pública mexicana, quizá, porque más allá de las interpretaciones políticas o de los debates históricos, su historia representa algo que México sigue buscando: una política capaz de reconocer los problemas del país y hablarle de frente a la ciudadanía.
Hoy es signo de lo que se pierde cada vez que el poder ciega: México tiene sed y hambre de justicia, en que, renace la esperanza de que México puede ser diferente, próspero, igualitario y alcanzar una grandeza de tiempos esperados y otros inimaginables, en que creemos, hay que pensar y luchar porque así sea, porque para algunas y algunos, -incluyéndome-: es de mantenernos en la idea del “viaje a Ítaca”, lo importante es el viaje y lo que puede salir de él.
Tenemos tareas pendientes de nuestra democracia.




